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¿Cómo la tecnología se ha convertido en un aliado para detectar el acoso laboral?

REDACCIÓN CONTENTLAB

Jul 12, 2021

Cuando se trata de acoso sexual, normalmente identificamos a la persona que acosa y la persona acosada. Pero, casi siempre hay un tercero: esa persona que está mirando. ¿Qué harías tú si ves un acto de acoso sexual en tu lugar de trabajo: te quedas viendo o haces algo al respecto?

Para que no quede solo en una pregunta, GenderLab, a través de la herramienta digital ELSA (acrónimo de Espacios Laborales sin Acoso), ha aplicado el Teatro Foros. “Son sesiones de una hora para trabajar el enfoque bystanders o enfoque del espectador. Quitamos la presión de quien recibe la conducta y buscamos a la persona tercera aliada a intervenir, ya sea generando una distracción, enfrentando directamente la situación o buscando ayuda”, explica Marlene Molero, CEO y fundadora de Genderlab.

Esta es una de las mútiples estrategias de implementación que realizan para promover una cultura de prevención y espacios laborales sin acoso sexual, acción clave para promover el ODS 5: Igualdad de género.

EL ACOSO SEXUAL EN PANDEMIA
Antes de aplicar esta estrategia teatral, ELSA, a través del uso de algoritmos e inteligencia artificial, realiza diagnósticos participativos y genera planes de acción específicos para las necesidades y características de cada organización. Esto les ha permitido, por ejemplo, determinar cómo la pandemia ha afectado las dinámicas del acoso sexual.

Pese a que la pandemia parecía ser, a simple vista, el fin de una problemática que suele relacionarse netamente al contacto físico, esta no ha acabado. Molero explica que, según la data preliminar de ELSA, el 40% de los casos de acoso que ha recogido la aplicación comenzó o continuó durante la pandemia. 

“No es que el distanciamiento social haya puesto un corte, ha buscado formas de continuar. Tampoco es que haya subido el índice de uso de redes sociales para el acoso, porque ya era una constante. En muchos casos, siempre hay un mensaje de WhatsApp de por medio”, afirma Molero.

RECONOCER EL ACOSO
ELSA, según explica su fundadora, surge en medio de los movimientos sociales en el mundo y la región impulsados por mujeres y se identifica especialmente con el movimiento Me too (Yo también). “Esta ola de mujeres que comienzan a hablar de las situaciones de acoso sexual que han vivido en sus espacios laborales”, indica Molero. 

Sin ir más lejos, las organizaciones suelen enterarse de que existe acoso laboral cuando hay una denuncia de por medio. Sin embargo, de una muestra de 3 mil personas recogidas por GenderLab en siete empresas peruanas a través de ELSA, se evidenció que solo el 8% de casos por acoso laboral se denuncia. 

Las cifras hablan por sí solas: los reglamentos y mecanismos de denuncia en las empresas no están funcionando. Molero advierte algunos motivos. “El acoso laboral tiene una connotación negativa. Es más bonito hablar de liderazgo en la mujer. El acoso es algo que nadie quiere que esté pasando. Pasar por un diagnóstico es reconocerlo”, explica.

TECNOLOGÍA E INNOVACIÓN
ELSA permite a las empresas contar con un mecanismo mucho más efectivo para prevenir y abordar los casos de acoso sexual sin tener que depender de una denuncia. Para ello, realizan un diagnóstico que mide, entre otras cosas, la confianza en la organización, cuáles son las manifestaciones o expresiones que más se repiten y qué se hace cuando enfrentan este problema. 

El diagnóstico permite recabar información que, a través de un algoritmo, ayuda a determinar acciones específicas y un plan de acción. Por ejemplo, si no existe un plan de prevención, se crea. Si ya existe, se refuerzan los mensajes claves para que lo conozcan sus trabajadores, o se implementan campañas de comunicación para frenar las actitudes o comportamientos más frecuentes, o se realizan entrenamientos de entre 8 y 10 horas. “La data sugiere que si los líderes se toman en serio la prevención, el personal también”, explica Molero. 

Estas estrategias incluyen, si es necesario, aplicar el teatro como una herramienta pedagógica. “No gastamos recursos y energía en comunicar lo innecesario: nos enfocamos en generar el mayor impacto”, añade Morelo. Los resultados se miden después de hacer las intervenciones y, una vez al año, se realiza una evaluación para determinar el progreso y qué acciones generaron mayor impacto. 

ELSA funciona con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), principalmente en Perú, con aproximadamente 40 empresas utilizando la herramienta y, en total, contando Colombia y Bolivia, 90 empresas. En todas ellas hay un denominador común. “No son cosas que no sucedan en las organizaciones, son cosas que son tabúes -dice Molero-. Pero, cuando se comienza a hablar y a resolver situaciones, los sitios de trabajo se convierten en lugares más cómodos donde las mujeres pueden desarrollar todo su potencial”, afirma.

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