Planeta

¿Cómo los universitarios ayudan a cuidar el medio ambiente?

REDACCIÓN CONTENTLAB

Apr 29, 2019

Cerca de la mitad del mundo está habitado actualmente por personas menores de 30 años. Se trata de la cifra de jóvenes más alta de la historia, que irrumpe en la sociedad teniendo bajo el brazo las enormes posibilidades que brindan la hiperconectividad, las redes sociales y la inmediatez de la información, pero también cargando con uno de los retos más grandes de la historia de la humanidad: la contaminación del planeta.

Juega a su favor, sin embargo, según una encuesta del Foro Económico Mundial, que es una generación con la sensibilidad necesaria para germinar grandes cambios, y que tienen los medios para convocar y difundir sus ideas a nivel global con un solo clic. Así también, que son conscientes de lo que ocurre en el planeta y el cambio climático, y que para el 48,8 % de ellos esta problemática es la más relevante.

Para el PhD Gonzalo Flores, decano de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad Científica del Sur (Científica), “los jóvenes tienen la voluntad para cambiar las cosas, pero los problemas son tantos y tan diversos, que es necesario abordarlos estructuradamente”. Así, en Científica, la propuesta que se les hace desde el inicio de la carrera es pensar en cómo, desde cada individuo, se puede poner freno al impacto negativo del cambio climático, para después pensar en ecosistemas naturales, comunidad, región, país.

¿QUÉ ROL JUEGA LA UNIVERSIDAD EN ESTE PROCESO?
Para Flores, la universidad actual tiene la urgente labor de formar profesionales con sensibilidad ambiental y con conocimiento de la realidad, con el fin de potenciar sus capacidades para crear soluciones viables y efectivas a los problemas del cambio climático.

Por ello, en la Científica, todos los estudiantes sin importar la carrera que estudien, llevan el curso de ‘Educación ambiental’. “Este es el punto de inicio de muchos de los proyectos de investigación que se desarrollan en la universidad, desde las diversas especialidades, pero que tienen integrado el chip del cuidado del medio ambiente”, señala Flores.

UNIVERSITARIOS POR LOS ODS
Con una diversidad de grandes problemas, contar con una línea guía para iniciar el trabajo ciudadano y de empresas es muy importante. Así, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), planteados en el 2015 por las Naciones Unidas, pone el foco en 17 metas para la Agenda 2030, que deben ser abordadas desde cada espacio de la sociedad.

Para la Científica, la contribución de la universidad con los ODS es fundamental, y por ello todas sus carreras tienen articulados sus cursos con el área de responsabilidad social universitaria. “En cada curso buscamos un actor (organización, comunidad o pueblo) en el cual enfocarnos y, desde nuestra malla curricular, pensamos en cómo podemos contribuir a crear una oportunidad de mejora de su situación actual.

Este trabajo es visible en la labor que realiza la Científica en los Pantanos de Villa, como parte de su estrategia de cuidado de su entorno, que corresponde con el ODS número 15 “Vida de ecosistemas terrestres”. Cada Facultad desarrolla sus proyectos sobre diversos temas: restauración de ecosistemas, biología marina, agroforestería, entre otros.

“Lo que buscamos es que nuestra actividad tenga un impacto sostenible en los Pantanos de Villa. Por eso la universidad conforma un comité ambiental con actores que van desde el área de servicio general, responsabilidad social, ingeniería ambiental, área de comunicaciones y alumnos, quienes nos juntamos una vez al mes para desarrollar estrategias de acción”, explica Flores.

“Este ejercicio promueve que se potencie el pensamiento crítico y que se creen estrategias con impacto en la comunidad”, agrega Flores, quien señala además que algunos de los proyectos, nacidos en la universidad, ya empiezan a tener un recorrido propio.

Como ejemplo, la participación de 25 estudiantes en la Hackatón 2018, donde el equipo fue reconocido por la creación de un software de alto impacto que ayuda en los desafíos del sector minero energético, y que se engloba dentro del ODS número 12 “Producción y consumo responsables”. Así también, los buenos resultados obtenidos en el V Concurso Nacional Escolar “Buenas Prácticas para el Ahorro del Agua Potable”, organizado por la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass) y que cumple con el ODS número 6 “Agua limpia y saneamiento”, donde la Científica apoyó a cinco colegios de Villa El Salvador para implementar acciones para el ahorro de agua potable en la irrigación de biohuertos.

Con todo ello, queda en evidencia que los jóvenes no son solo el futuro del país, sino el presente y afortunadamente ya están cambiando el mundo.

 

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