Planeta

Cambio climático: ¿cómo combatirlo con una ciudad más verde?

REDACCIÓN CONTENTLAB

Oct 5, 2020

¿Cuánto vale un árbol, un parque, un bosque urbano, una loma conservada, una
montaña cubierta de vegetación en la ciudad? Valorizar ‘lo verde’ es un desafío que han asumido cada vez más ciudades latinoamericanas debido al cambio climático. Se trata de un esfuerzo que va más allá de embellecer la ciudad: implica aprovechar los ecosistemas urbanos de manera estratégica, para construir ciudades más sostenibles.

“‘Lo verde’ no solo tiene un uso y un valor ornamental o de recreación pública, sino que presta otro servicio a la ciudad: los árboles, por ejemplo, purifican el aire, protegen del sol, reducen la contaminación sonora, regulan el clima proveyendo sombra. Mitigan el cambio climático”, explica Anna Zuchetti, directora de Periferia, una organización especializada en soluciones urbanas con un enfoque ecológico.

Integrado por un equipo de profesionales de la arquitectura, el urbanismo, la ingeniería ambiental y forestal, Periferia surgió en 2018 como una iniciativa para promover el debate y la construcción de soluciones compartidas para la sostenibilidad de la ciudad. Soluciones que permitan conservar, proteger, operar y mantener los territorios, los ecosistemas y la naturaleza, y desarrollar barrios, ciudades y regiones más verdes, habitables y resilientes.

En efecto, la organización, por medio de la plataforma Mi Ciudad, publicó el informe “Infraestructura verde y soluciones basadas en la naturaleza para la adaptación al cambio climático”. En este informe se recopilaron las prácticas más inspiradoras de Perú, Chile y Argentina, enfocadas en implementar en las grandes ciudades soluciones basadas en la naturaleza que permitan beneficiar a toda la ciudadanía.

Así, por ejemplo, en la comuna de Quilicura, en Chile, trabajan en la protección de humedales que albergan una gran variedad de especies y filtran agua, permitiendo el acceso comunitario a 700 hectáreas de áreas verdes. En la ciudad de Rosario, Argentina, se intervino la infraestructura de la ciudad para evitar más inundaciones y aumentar la capacidad de absorción de agua. Ahora es el turno de Perú.

UN PAÍS MÁS VERDE
El planeta se ha calentado en 1,1 ºC desde 1850 hasta hoy, según la Organización Meteorológica Mundial. En consecuencia, ha habido un aumento del nivel del mar, pérdida de biodiversidad, alteración de los rendimientos de los cultivos y olas de calor que, entre otros impactos, provocan que los servicios básicos de abastecimiento, la infraestructura, la economía y, por último, la calidad de vida de la población más vulnerable, se vean afectados.

Por ello, la implementación de medidas ‘verdes’ es una necesidad en Perú. La ley de Reconstrucción con Cambios (Ley Nº 30556) permitió por primera vez destinar recursos para la incorporación de criterios sobre infraestructura natural y la gestión del riesgo en todos los proyectos de inversión en el norte del Perú que fueron afectados por el Fenómeno El Niño de 2017. Con esta medida se busca prevenir y mitigar los desastres naturales.

Bajo un enfoque de desarrollo sostenible, mantener los sistemas de captación de agua y los canales descolmatados es hoy tan importante como conservar y mantener los pastos cultivados y los bosques que producen agua.

Como parte de los esfuerzos para impulsar que más autoridades y la sociedad civil realicen acciones para incrementar el arbolado urbano, Periferia, en alianza con WWF y el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), lanzó la campaña “10 millones de Árboles Urbanos al 2021”, que busca ampliar las áreas verdes en todo el Perú.

Hasta ahora, existen poco más de 4.5 millones de árboles en Lima. Tras llegar a la meta, mediante un sistema de monitoreo, se busca mantener actualizada la información de plantaciones y cuidado de árboles urbanos de todo el país.

EJEMPLOS INSPIRADORES
Las iniciativas también pueden surgir desde la propia comunidad y la sociedad civil. Por ejemplo, en Independencia, uno de los distritos más vulnerables de Lima Metropolitana, sus habitantes están forestando las laderas (también llamado ‘cinturón verde’) que detienen las invasiones y reducen los riesgos de deslizamientos. En estos mismos espacios se promueve la recreación pública y las actividades de turismo sostenible. En San Borja, para contrarrestar el aumento de la construcción de edificios, se ha impulsado la siembra de áreas verdes, convirtiéndose en el único distrito que ya ha conseguido la meta de un árbol por habitante.

Los proyectos de huertos urbanos de San Juan de Lurigancho también son un buen ejemplo de forestación y adopción de árboles: a partir de pequeña infraestructura verde habilitada por los vecinos, transforman los espacios que habitan en espacios más verdes en la ciudad.

Con estas medidas como ejemplo se busca difundir y visibilizar nuevas estrategias para incidir en los gobiernos locales. “A veces, para convencer a los tomadores de decisiones, que deciden sobre presupuesto público, necesitamos valorizar los bienes y servicios que puede dar la infraestructura verde. Ya se ha hecho en Europa y EE.UU., ahora es el desafío de Latinoamérica: construir más argumentos a favor de este tipo de infraestructura”, explica Zuchetti.

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