CONTENIDO PATROCINADO POR

Agro, ganadería y minería: una unión que siembra futuro

Existen ejemplos claros de que el trabajo conjunto entre agricultura y minería crea oportunidades para el desarrollo.

Redacción ContentLab

Friday, August 21, 2020

¿Qué relación tienen truchas, ovinos y quesos con la industria extractiva? Aunque sea difícil de creer, los une la explotación minera. La minería de mediados del siglo pasado importó los primeros alevinos de trucha desde Estados Unidos, realizó investigaciones para el mejoramiento de la raza de ovinos en Junín —hasta crear una raza de alta calidad que lleva el nombre de la región— y desarrolló el modelo de uno de nuestros quesos más populares: el paria, proveniente de la hacienda del mismo nombre, entonces bajo la gestión de la minera Cerro de Pasco Corporation.

La relación de la minería con la ganadería y la agricultura es intensa: todas ellas se desarrollan en el ámbito rural y comparten frecuentemente las fuentes de agua. El exviceministro de Minas Rómulo Mucho indica que, si bien esta relación es casi natural, existe un compromiso y una actitud proactiva de las mineras responsables respecto de actividades como la agricultura y la ganadería. Bajo su punto de vista, en busca de llevar desarrollo, la minería actúa como un aliado para estas dos actividades, antes que como un actor perjudicial o desinteresado.

BUENOS EJEMPLOS
La minería de este siglo tiene un enfoque de sostenibilidad y desarrollo compartido con las actividades del sector agrícola y ganadero. Uno de los mejores ejemplos es la Compañía Minera Antamina. Darío Zegarra Macchiavello, vicepresidente de Asuntos Corporativos de la empresa, indica que la presencia de la minera en el territorio de influencia ha sido una oportunidad para articular a los actores territoriales y plantear una mirada de largo plazo que priorice, planifique y ejecute un portafolio multianual de proyectos y programas hacia el desarrollo sostenible de la región.

En este marco la minera está impulsando y promoviendo iniciativas productivas de variada índole en agricultura, ganadería, turismo y pesquería, para fortalecer la competitividad y la generación de trabajo. Antamina actualmente financia y participa en 22 proyectos que añaden valor a la comunidad y habilidades empresariales a la población.

“Bajo la asistencia técnica y cooperación del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), del Ministerio de Agricultura, se ha impulsado la recuperación de prácticas ancestrales en el cultivo de 110 variedades de papa nativa, en localidades a 4000 metros de altura y colindantes a las operaciones de Antamina, con la participación de más de mil familias de agricultores”, destaca el vocero de Antamina.

El éxito de los programas agropecuarios en la zona de influencia de la minera se refleja en estos datos:

– Crianza técnica de cuyes
Se comercializan 170 mil piezas de cuy por un valor aproximado de S/3.4 millones anuales.
– Ganadería ovina
Se produce y exporta carne de un cruce de razas Dohne Merino, de Sudáfrica, con Corridale, beneficiando a mil
– Agroexportación
En el Valle Fortaleza se han desarrollado cooperativas agrarias especializadas en el cultivo de durazno y palto, mientras que en el Valle de Huarmey se promueve el desarrollo de espárrago para la exportación.
– Desarrollo forestal
Se han implementado más de dos mil hectáreas para la actividad forestal, con la participación de 60 localidades.

IMPACTO POSITIVO
Mucho indica que los resultados de Antamina no son casuales, ya que en las zonas de influencia minera el sector agrícola se ha fortalecido. Este argumento lo sustenta en cifras publicadas en su libro “Perú, País Agrominero”: entre los años 2007 y 2012 el PBI agrícola creció en localidades como Áncash (19%), Cusco (23%), Arequipa (20%) y Cajamarca (12%). Se trata, precisamente, de zonas de alta influencia minera.

Existe un buen número de ejemplos que remarcan el interés del sector minero en ampliar el desarrollo agrícola. Es el caso de Cerro Verde, que desarrolló infraestructura hídrica que permitió fortalecer el abastecimiento de agua para consumo humano en Arequipa y para el sector agrícola. Hoy es posible producir arándanos de exportación en el área de Yarabamba. Por su parte, Minera La Zanja (Cajamarca) construyó la presa El Bramadero para almacenar agua proveniente de las lluvias de la zona de altura y con ella contribuir al desarrollo ganadero y agrícola de áreas aguas abajo.

Por su parte, Minera Yanacocha utilizó el tajo San José para convertirlo en un gran reservorio de agua que permitiera concentrar este recurso, destinado principalmente al desarrollo ganadero del valle, beneficiando a cinco mil familias, principalmente pequeños productores.

TAREA PENDIENTE: AFIANZAR LAZOS
Oswaldo Tovar
, consultor minero y ex director de Promoción y Sostenibilidad Minera del Ministerio de Energía y Minas, sostiene que la relación entre minería y agricultura debe fortalecerse porque, más allá de que estas actividades comparten similares escenarios geográficos, se complementan. Así, explica, la minería durante la etapa productiva no genera altos volúmenes de empleo, mientras que la agricultura sí. La minería emplea mano de obra calificada y especializada; la agricultura, no. Por ello, en términos sociales y económicos, ambas actividades deben complementarse.

“El desarrollo económico no puede verse solamente desde el tamaño de las ventas ni de la generación de impuestos a la renta, sino del desarrollo humano. Hay una dicotomía entre ambas: la minería es una actividad altamente tecnificada, mientras que la agricultura es aún muchas veces empírica, pero es la que más oportunidades sociales crea”, señala.

El especialista toma como ejemplo el caso de Junín que tiene como principal fuente de renta a la minería, pero donde la agricultura es el principal generador de empleo. Al respecto, menciona que la paz social del sector minero podría conseguirse con la generación de fuentes de agua para que el sector agrícola se amplíe y logre mejorar la calidad de su producción, lo que se traducirá en más oportunidades para las zonas de influencia minera.

Lo que remarca Tovar ya está siendo implementado en Antamina, una de las operaciones con menos conflictos sociales. Actualmente, esta operación está movilizando recursos para la construcción de obras de infraestructura de riego, con un portafolio de 56 proyectos que permitirán incorporar 1200 hectáreas a las 6800 que tienen a la fecha para la agricultura.

La minería y la agricultura son dos socios que están en vías de descubrir la potencialidad de trabajar de la mano, apuntando hacia un futuro sostenible. Acelerar esta relación es cuestión de planificar un desarrollo conjunto de ambos sectores, pues es indudable que son dos piezas que se ensamblan perfectamente al programar el desarrollo social y económico de los pueblos. 

Síguenos en:

PATROCINADO POR ACOMIPE
COPYRIGH© ELCOMERCIO.PE – GRUPO EL COMERCIO
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

Editora general:
Jimena Villavicencio

Editora de especiales digitales:
Giuliana Dávila

Jefa de fotografía y video:
Nancy Dueñas

Diseño digital:
Joao Arriaga y Joan Arquiñigo

Coordinadores de especiales digitales:
Mariela Luján y Renato Girón

Edición de contenidos:
Pablo Panizo

Coordinadora fotográfica:
Lucía Ríos

Programación:
Alex Salazar
Kelvin Chirre
Daniel Polo

Share This

Share This

Share this post with your friends!