Educación

Gerson
Ames

Profesión: Pedagogo
Edad: 46 años
Lugar de nacimiento: Huancayo
Meta: Trascender positivamente en la sociedad, para realizar propuestas coherentes en la educación peruana

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Diana Hidalgo
Lunes 28 de setiembre de 2020

Construía toboganes con pedazos de cartón para jugar en algún patio del distrito de Independencia. Allí vivía con su padre desde que migraron a Lima, procedentes de Huancayo. Era 1981 y Gerson Ames, a sus siete años, soñaba con ser arquitecto. Armaba cosas con lo que encontraba. Ponía adelante su ingenio frente a las carencias y necesidades que sorteaba cada día. 

Su padre era obrero jubilado y, su madre, vendedora de comida. En la primaria y secundaria fue un alumno ejemplar; sin embargo, las dos veces que postuló a la universidad para ser abogado, fracasó. Había que ganarse la vida, así que consiguió su primer trabajo como limpiador de iglesias en su distrito. Luego sería mensajero, cobrador de combi y personal de limpieza en un supermercado, una ocupación que mantuvo por diez años. Pero no se rindió. Mientras se esforzaba en sus trabajos, a los 23 años logró por fin ingresar a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, pero ya no para estudiar Derecho. Gerson Ames Gaspar iba a ser maestro.

Pese a graduarse y titularse, Gerson tuvo que seguir trabajando como embolsador de compras. Como maestro solo le ofrecían 450 soles al mes, un sueldo insuficiente para costearse la vida. Se mantuvo en el supermercado el tiempo suficiente para lograr ahorrar un poco de dinero, renunciar y comenzar a enseñar en un colegio particular de Independencia. Dictaba martes y jueves a alumnos de tercero y quinto de secundaria. Matemática y Física. Le pagaban 200 soles mensuales. 

“Allí, el maestro Ames forjó la que iba a ser su marca de enseñanza: la innovación y la creatividad”.

Han pasado quince años desde que Ames dio su primera clase de Matemática. Al recordarlo, viene a su memoria el principal reto que enfrentó al verse parado entre una pizarra y una audiencia de alumnos adolescentes. Allí, el maestro Ames forjó la que iba a ser su marca de enseñanza: la innovación y la creatividad. En sus palabras, “traducir el lenguaje complicado de los números a un lenguaje simple y que les llame la atención a los estudiantes”. 

Ese sello personal se convirtió con el tiempo en su propio método pedagógico, bautizado como Ruwaspa Yachany, conjugación en quechua que significa “aprendo haciendo”. Sus méritos en las aulas le valieron reconocimientos como el ser nominado el año pasado al Global Teacher Prize, considerado el “Premio Nobel de la Educación”.

Traducido a la práctica, Ruwaspa Yachany es un método que se basa en que los estudiantes no solo aprendan, sino entiendan y apliquen. Es decir, no se trata de que memoricen a modo mecánico cómo se hace una operación de aritmética o cuánto miden los lados de un triángulo equilátero, sino de que comprendan estos conceptos en base a su propia experimentación, de manera visual y práctica. Para ello, por ejemplo, Ames utiliza hologramas y figuras en 3D. Lo hace con materiales caseros y no costosos. “Lo más importante es que los alumnos aprendan en base a la curiosidad y la indagación”, dice el maestro desde la ciudad de Las Pampas, en Huancavelica, donde vive y enseña desde 2007.

Hoy, el maestro Ames está a cargo de 123 alumnos de cinco secciones de tercero y quinto de secundaria del colegio Mariscal Cáceres. En sus clases, complementa su método personal con el método Steam (Science, Technology, Engineering, Art and Mathematics). 

Según el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e innovación Tecnológica (Concytec), el Steam “es un enfoque educativo que se implementa en países altamente competitivos. Propone un proceso de enseñanza y aprendizaje centrado en la persona y sostenido en la idea de promover la educación con base en las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas. Guía a los estudiantes en la indagación, la investigación, el diálogo, el pensamiento crítico, la curiosidad científica y la innovación”. Y así ocurre en las clases de Ames. A partir de de la figura de un pentágono, por ejemplo, sus alumnos construyen un panal de abejas. Así aprenden geometría y biología a la vez. Entienden las formas geométricas que componen a este polígono, pero luego se embarcan en la indagación sobre la importancia de las abejas para el planeta y la humanidad. 

“Lo más importante es que aprendan en base a la curiosidad y la indagación”

Así enseña el maestro Gerson Ames, basándose en la chispa de la curiosidad de sus estudiantes y en su creatividad para crear un espacio vital y de genuino interés por aprender. “La innovación tiene que ser permanente. Un profesor no puede hacer la misma clase dos veces. Imposible”, dice el maestro Ames hoy, algunos meses después de ganar una beca en Concytec gracias a la cual fue capacitado en el método Steam por maestros de California. Y como lo bueno se comparte, las clases por Zoom o Whastapp no han sido impedimento para aplicarlo. “Se puede enseñar hasta por teléfono. Ahí está la creatividad del maestro y su arte para enseñar”, asegura Ames. 

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“Ahora yo tengo la oportunidad de formar a futuros biólogos o biólogas, médicos o médicas, ingenieras o ingenieros, arquitectos o arquitectas”, dice Gerson, al recordar su infancia y el sueño de construir casas, edificios y colegios. Finalmente la vida no lo llevó hacia la arquitectura, sino hacia su verdadera vocación: la de ser maestro, una profesión que ha honrado a pesar de las dificultades. “La convicción y el esfuerzo son clave para salir adelante”, explica, con la seguridad de quien habla desde la experiencia.

Frutos de un

trabajo dedicado

En los últimos tres años, el maestro Ames ha recibido constantes y merecidos reconocimientos a su trabajo como formador.

Dejar huella

En 2017 fue finalista del concurso Maestro que deja Huella, organizado por Interbank, con el respaldo institucional del Ministerio de Educación.

 

Buenas prácticas

En 2018, en reconocimiento a su método pedagógico Ruwaspa Yachany, obtuvo el primer lugar en el concurso Buenas Prácticas Docentes, organizado por el Ministerio de Educación.

Innovación

En 2019 ganó el Premio Horacio Zeballos Gámez, de la Derrama Magisterial, por la aplicación de pirámides holográficas 3D y material didáctico impreso para la enseñanza de matemáticas.

Premio a la excelencia

El año pasado ganó también el premio nacional Maestro Excelencia, organizado por IPAE y el BCP, con el respaldo del Ministerio de Educación.

Reconocimiento mundial

En 2019 fue también nominado al Global Teacher Prize, reconocimiento de la Fundación Varkey que es considerado el “Premio Nobel de la Educación”.

 

Líder educativo

Ames pertenece a la Comunidad de Líderes de Educación de IPAE, un grupo de 60 líderes interesados en generar propuestas para mejorar la educación en el Perú.

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